UN FIN PARA UNA HISTORIA ORDINARIA (AN END TO ORDINARY HISTORY)”, UNA NOVELA FILOSOFICA ESCRITA POR MICHAEL MURPHY

*Elizabeth Peña Velasco

 

TEXTO PRESENTADO EN FRANCES EN LA JORNADA DE ESTUDIOS DE HENRY CORBIN, SORBONNE, PARIS, 17 DICIEMBRE, 2005.

Traducción al español de Elizabeth Peña Velasco

 

INTRODUCCION

 

MICHAEL MURPHY es el cofundador de ESALEN, un instituto fundado en 1962 en el sur de California, que él mismo describe como “un centro para estimular el trabajo en las ciencias y humanidades que promuevan las potencialidades y los valores humanos. Sus actividades consisten en seminarios públicos, programas residenciales de trabajo y de estudio, conferencias por invitación, investigación y proyectos semi-autónomos.”[1].

 

 Michael Murphy mantuvo una intensa actividad de intercambio con los Soviéticos que fueron mucho más lejos de intercambios diplomáticos o de buena voluntad. Su intención ha sido “abrir el camino” de manera global hacia una nueva dimensión espiritual. Esta idea fue particularmente fuerte en tiempos de la Guerra Fría: Es en este contexto específico de la confrontación ideológica entre Estados Unidos y la URSS en el cual debemos ubicar la actividad y la narrativa de Murphy.

 

“El mundo interior es la ultima frontera” [2] dice Murphy, quien ha consagrado su vida a su propia búsqueda espiritual y a la exploración de las capacidades paranormales y metanormales del ser humano - como él las llama - para trascender las limitaciones mentales y físicas y experimentar una vida “completa”.

 

An End to Ordinary History (Un Fin para una Historia Ordinaria) es una novela inspirada particularmente en la obra de Henry Corbin, Corps Spirituel et Terre Céleste (Cuerpo Espiritual y Tierra Celeste). La novela, publicada en 1982, está basada en algunos eventos de la Guerra Fría y en la investigación llevada a cabo por los gobiernos de las dos superpotencias en terrenos como la parapsicología en el período de 1972 a 1982, investigaciones reconocidas en documentos desclasificados por la CIA de EU en lo que se conoce como la Freedom Information Act.

 

Michael Murphy estableció contacto con algunos científicos involucrados en dichas investigaciones a través del Instituto de Ciencias Noéticas y el Stanford Reasearch Institute, tales como el director de la NASA James Fletcher, el pionero en la construcción de cohetes espaciales Werner von Braun, el astronauta del proyecto Apolo, Edgar Mitchell quien afirma haber vivido una experiencia mística en el espacio, y el físico experto en láser Rusell Targ quien presento sus trabajos de parapsicología en varias publicaciones científicas de alto nivel y en la misma Academia Soviética de Ciencias.[3]

 

Por su parte Michael Murphy afirma haber vivido un encuentro con un ángel femenino a mitad de la década de los 90 por un período de tres meses, encuentro que él describe como una visión tanto subjetiva como objetiva pero profundamente real y espiritual.

 

 

“AN END TO ORDINARY HISTORY (UN FIN PARA UNA HISTORIA ORDINARIA)”

 

La novela se trata del encuentro de dos científicos, uno estadounidense y el otro soviético – Darwin Fall y Vladimir Kirov -, cada uno hace investigación para su gobierno respectivo sobre “la estructura atómica de la percepción clarividente” y los “campos psicokinéticos”. El científico soviético se da cuenta que hay numerosas conexiones entre los trabajos del estadounidense y las enseñanzas de la cofradía sufí a la que él pertenece en Samarcanda. Cabe mencionar que el ambiente en la Unión Soviética no era propicio para el desarrollo del Sufismo en ese tiempo ya que, por un lado las autoridades soviéticas desconfiaban de todo lo que estaba relacionado con la religión y por otro lado los musulmanes conservadores consideraban que el Sufismo tenía efectos negativos sobre la vida del Islam.

 

Kirov, el científico soviético, encarna él mismo este conflicto ya que primero su abuelo ‘Alî Shirazî (notemos la referencia a Mollâ Sadrâ), era el maestro sufí que le había transmitido las enseñanzas de la existencia del mundo de Hûrqalyâ en la línea de los Neoplatónicos de Persia, de Sohravardî y de Shaykh Ahmad Ahsâ’î; y luego su padre, un importante ideólogo convencido de la visión marxista y del socialismo soviético lo introduce al sistema político de la URSS. Kirov intentará hacer la síntesis entre el pensamiento místico y el pensamiento científico tradicional.

 

Es así como se hace una mención de Henry Corbin en la novela: « Kirov se acuerda que cuando era estudiante de parapsicología en Paris en 1963, él había trabajado bajo la dirección de un francés, un erudito de la mística iraní y un amigo de Henry Corbin, quien era un especialista de Sohravardî”.[4]

 

Michael Murphy representa simbólicamente el Oriente y el Occidente en las ciudades de Jâbalqâ (oriente) y Jâbarsâ (occidente), las dos ciudades de esmeralda, donde las dos ciudades se refieren igualmente a los dos bloques ideológicos. Michael Murphy considera en efecto que una herencia espiritual se mantiene viva en el bloque oriental.

Veamos la descripción de Corbin a este respecto: “Y en virtud de la homología que hace simbolizar el uno con el otro los tres mundos, el mundo de lo Imaginal presenta también una división correspondiente al doble Occidente del mundo físico, es así como Jâbarsâ y Jâbalqâ corresponden al mundo terrestre de la materia elemental, mientras que Hûrqalyâ corresponde a los Cielos del mundo físico”.[5]

 

La novela relata también las experiencias de los astronautas de una cápsula espacial soviética, visiones de otra dimensión – de un espacio verde esmeralda - y el encuentro con ángeles, eventos que terminan en una tragedia cuando los tripulantes pierden control de la nave ante la enormidad del fenómeno. Asimismo, la novela cuenta diversas experiencias parapsicológicas (espionaje psíquico, precognición, telepatía, clarividencia). Todas ellas aparentemente basadas en hechos reales.

 

 

IDEAS PRINCIPALES CON RELACION A HENRY CORBIN

 

Es particularmente interesante encontrar una obra de este tipo, escrita por un estadounidense, en la época de la Guerra Fría y además concebida a partir del universo místico expuesto por Henry Corbin. 

 

Es cierto que hay una asociación entre mística y política en la novela, pero esta es una idea que pertenece a Michael Murphy exclusivamente ya que Henry Corbin nunca pensó en esos términos. Sin embargo no se trata de política en sentido estricto sino de una propuesta filosófica.

 

La novela no es tampoco ciencia ficción, ya que éste es un “género literario autónomo que hace intervenir lo científicamente posible en el imaginario novelesco”[6]; por el contrario la novela de Murphy no sólo está basada en hechos que han tenido lugar sino también porque la noción de lo imaginal es del orden de lo real, es una realidad propia situada a otro nivel en la que tienen lugar eventos reales.

 

Lejos de la profundidad del pensamiento de Henry Corbin, Murphy expresa de manera muy sencilla las siguientes ideas del pensamiento corbiniano:

 

-         Primeramente, la noción del imaginal expresada por el mundo de Hûrqalyâ es la clave de la novela y de la inspiración que Michael Murphy encuentra en Corbin, concretamente en Corps Spirituel et Terre Céleste (Cuerpo Espiritual y Tierra celeste). El personaje soviético de la novela, Kirov, expresa en repetidas ocasiones la necesidad del mundus imaginalis como el lugar donde tienen lugar las visiones de los iluminados y los eventos del Alma.  Hûrqalyâ es la Tierra Celeste, la tierra de las ciudades de esmeralda, el mundo de Resurrección, el intermundo a donde el ser humano hará su última migración sin confusión alguna con el espacio exterior: “nuestras naves espaciales no podrán ir allá… nuestros cuerpos, sin embargo, cuando ellos se conviertan en vehículos de luz, podrán hacer el viaje”[7]. Tal parece que la distinción entre el imaginario y lo imaginal es clara.

 

 

- La Historia. Si bien Michael Murphy está condicionado por sus circunstancias históricas, él propone que la concepción tradicional de la historia sea superada por la Historia Imaginal de la que habla Corbin. La Historia tradicional en sentido lineal y evolutivo, incluyendo la concepción marxista de la historia concebida como “la puesta en práctica de ideas revolucionarias, sobretodo de la idea comunista o idea del nuevo estado del mundo”[8], es la que Murphy llama historia ordinaria.

 

La Historia Imaginal de Henry Corbin tiene lugar en Hûrqalyâ, esa es la Historia que Michael Murphy llama Extraordinaria. De ahí el título de la novela: UN FIN PARA UNA HISTORIA ORDINARIA (AN END TO ORDINARY HISTORY). Como Henry Corbin, Murphy denuncia el falso dilema: o historia o mito. Ciertamente para Corbin, Hûrqalyâ no es ni el lugar ni la historia ni el mito en el sentido corriente de estas palabras[9]. Para Murphy esta Historia Extraordinaria representa una esperanza y al mismo tiempo una posibilidad real.

 

- Hûrqalyâ es también en la novela el Mundo de Resurrección. Murphy retoma de Shaykh Ahmad Ahsâ’î las expresiones: Nûr wujûdî dhâ’ib, Nûr wujûdî jâmid. Tajdîd al-khalq[10]. Es decir, “Los Espíritus son de la luz-ser al estado fluido (Nûr wujûdî dhâ’ib), mientras que los cuerpos son de la luz-ser pero al estado sólido (Nûr wujûdî jâmid). La diferencia entre los dos es como la diferencia entre el agua y la nieve”[11]. Renovación de la Creación (Tajdîd al-khalq) anunciada por la segunda trompeta del Ángel Séraphiel (Coran 39:68[12]), una restauración de todas las cosas en su pureza paradisíaca absoluta, un nuevo ciclo cósmico[13]. Lo que para Murphy es simplemente: “Tanto los cuerpos como las almas están hechos de la misma luz sagrada y ellos llegaran a ser Uno en la Nueva Creación”[14].

 

Michael Murphy confiere una gran importancia al cuerpo de carne terrestre y reduce la compleja concepción del cuerpo en el Evento de la Resurrección de l’Ecole Shaykhî a Jasad (cuerpo de elementos ordinarios) que, dice él, habrá de fundirse con su persona original (Jism al-aslî), de esta manera – continua Murphy - “el cuerpo será la faz luminosa del Alma, eventos que sólo puede tener lugar en la Tierra de Hûrqalyâ”[15].

 

-         La visión del Angel. “Los Angeles son espejos: Lo que estamos buscando es lo que mira” – escribe Murphy -[16]. La visión del ángel se produce en función del imaginario personal. No se percibe al ángel como uno percibe un objeto sino en la exacta medida de nuestra conciencia: esta idea de Murphy puede ponerse en paralelo con las Actas de Pedro que a Henry Corbin le gustaba citar: “Yo lo vi en la medida que yo lo podía comprender”, en referencia a la transfiguración de Jesús[17].

 

 

-         Un Fin para una Historia Ordinaria (An End to Ordinary History) no es una novela corbiniana en el sentido filosófico y metafísico expuesto por Henry Corbin, sin embargo Murphy considera que la experiencia mística es un asunto de la vida cotidiana que viven sus personajes ordinarios.

 

El intermundo de Hûrqalyâ esta omnipresente, pero sólo puede ser visto y percibido por el órgano de percepción hûrqalyana. En consecuencia, nuestra perspectiva histórica ordinaria puede transformarse en Historia extraordinaria, la Historia Imaginal que nos ha mostrado Henry Corbin.

 

 

 

 

 

 

 



[1] The Esalen Catalogue, Esalen Institute, Big Sur, California, 2004, 88 p.p.

[2] Krentzman, Jackie, In Murphy’s Kingdom; Stanford Magazine, www.stanfordalumni.org/news/magazine/1998/janfeb/articles/murphy.html

[3] Ver Krippal, Jeff; Sex with Angels. Nonlocal Mind and An End to Ordinary History (1983), Texto presentado en el marco del coloquio “Hidden Intercourse: Eros and Sexuality in Western Esotericism”, Esalen, Abril 3-8, 2005. J. Krippal llevo a cabo largas entrevistas con Michael Murphy y Rusell Targ para escribir este ensayo como parte de una historia de Esalen cuyo título es The Enlightenment of the Body: A Nonordonary History of Esalen, University of Chicago Press.

[4] Michael Murphy, An End to Ordinary History, J. P. Tarcher, 1982, p. 138.

[5] Henry Corbin, Corps Spirituel et Terre Céleste. De l’Iran Mazdéen à l’Iran Shî’ite, Buchet/Chastel, Paris, 1979, segunda edición. La tercera edición fue publicada en 2005, por Buchet/Chastel igualmente. Para la presente exposición se ha utilizado la tercera edición, p. 105.

[6] Ver por ejemplo el diccionario Le Petit Robert, p. 1778.

[7] “spaceships will not fly there... our bodies, though, when they become vehicles of light, can make the journey”, M. Murphy, Op. Cit.,, p. 133

[8] André Jacob (dirección), Encyclopédie Philosophique Universelle, volume III Les Œuvres Philosophiques Dictionnaire, Presses Universitaires de France, Paris, 1992, p. 1970

[9] Henry Corbin, Op. Cit., ver p.p. 105-106.

[10] M. Murphy, Op. Cit., p. 118.

[11] Henry Corbin, Op. Cit., p. 122.

[12] En la traducción del Corán al español de Julio Cortés (Corán, 39-68) “Se tocará la trompeta y los que estén en los cielos y en la tierra caerán fulminados, excepto los que Dios quiera. Se tocará la trompeta otra vez y he aquí que se pondrán en pie, mirando.”, Editorial Herder, Barcelona, 1995. O ver en francés la traducción de Masson, Qur’an 39:68 “On soufflera dans la trompette: Ceux qui sont dans les cieux et ceux qui se trouvent sur la terre seront foudroyés, à l’exception de ceux que Dieu voudra épargner.

Puis on soufflera une autre fois dans la trompette, et voici : tous les hommes se dresseront et regarderont. »

[13] H. Corbin, Op. Cit., p. 119.

[14] “Both souls and bodies are made of the same holy light, and they will become one in the New Creation”, Op. Cit., p. 118.

[15] “The body will become the luminous face of the soul”, Ibidem, p.p. 112-113.

[16] “Angels are mirrors: What we are looking for is the thing that is looking”, Ibidem, p. 82.

[17] “En efecto, Cada uno de nosotros lo veía según que cada uno era capaz y en la medida en la que podía verlo. Yo les explicaré ahora lo que acaban ustedes de leer. Nuestro Señor quiso hacerme ver su majestad sobre la montaña santa. Pero, cuando, junto con los hijos de Zebedeo, yo vi el brillo de su luz, yo caí como muerto… Entonces, dándome la mano, El me levantará. Una vez en pie, yo lo vi de nuevo, tal y como yo era capaz.” Para el texto original se utilizo la siguiente traducción al francés : « En effet, Chacun de nous le voyait, selon qu’il en était capable, dans la mesure où il pouvait voir. Je vais vous expliquer maintenant ce qui vient de vous être lu. Notre Seigneur a voulu me faire voir sa majesté sur la montagne sainte. Mais, quand, avec les fils de Zébédée, je vis l’éclat de sa lumière, je tombai comme mort… Alors, me donnant la main, il me releva. Une fois debout, je le vis à nouveau tel que j’en étais capable. », Actes de l’Apôtre Pierre, Écrits Apocryphes Chrétiens, Gallimard, 1997, traduction de Gérard Poupon, p. 1086